“Elaboración de materiales didácticos para el aula ELE” para visualizar.


M.ª José Gelabert

CIESE – Fundación Comillas

Vamos a trabajar la elaboración de materiales didácticos para el aula de ELE y por qué vamos a elaborar estos materiales didácticos. Una de las cuestiones más importantes es por qué nosotros queremos conocer cómo se elabora una secuencia de actividades. En primer lugar, para ver cómo está diseñada en los libros. Son los manuales que los estudiantes tienen en nuestras clases. En segundo lugar, porque, en muchos casos, los estudiantes necesitan perfeccionar, consolidar y mejorar alguno de los puntos que estamos trabajando en clase: léxico, gramática, comprensión auditiva y comprensión lectora. Nosotros, como profesores, queremos que el estudiante consolide solamente esa parte de actividad.

Entonces, nosotros vamos a diseñar estas actividades directamente para ellos. Por lo tanto, el conocer los criterios de cómo se elaboran los materiales en clase nos sirve para cumplir estos dos objetivos. Al diseñar las unidades debemos tener en cuenta que hay que dividirlas en tres partes importantes: la pre-actividad, la actividad en sí misma y la post-actividad.

La pre-actividad.

Es una actividad que nos va a servir para que el estudiante entre en el contenido que le vamos a presentar. ¿Qué significa que entre en el contenido? Que conozca el contenido que pueda motivar el interés del estudiante por conocer ese contenido que le vamos a presentar y también para extraer del estudiante todos aquellos conceptos o conocimientos que él tenga sobre el tema que estamos presentando.

Hay muchos estudiantes que, cuando les presentamos el tema, creen que no saben nada, pero si nosotros diseñamos una serie de preguntas que les motiven y que les haga reflexionar, se dan cuenta que de que ellos conocen muchísimo de este tema. Entonces, vamos sacando toda la información que podamos y ellos se sienten confortables delante del tema y muestran interés para conocer este tema.

Las actividades de esta parte pueden ser elaboradas a través de fotos, de preguntas, a través de un titular, a través de una frase, etc., que entre en el tema, que al estudiante le motive y seamos capaces con las preguntas sacar todos los conocimientos que tengan. El corte de estas actividades debe ser muy visual para que ellos se den cuenta rápidamente de qué se trata y normalmente estas actividades se suelen hacer con una dinámica de pareja o bien en grupo, de manera que todos compartan estos conocimientos.

La segunda parte es la instrucción y la exposición clara y le vamos a dar al trabajo de la actividad.

La instrucción.

La instrucción es muy importante, tiene que ser clara, concreta y concisa, pero eso no significa que tiene que ser corta, puede ser un poco larga, pero que sea concreta y concisa para que los estudiantes sepan bien qué es lo que tiene que hacer y lo que le estamos presentando nosotros en las actividades de la secuencia de actividades. Es importante que el estudiante sepa muy bien lo que está haciendo en cada momento y lo que se le pide que haga en cada momento.

Pero esta segunda actividad de exposición de la actividad vamos a hacer que los estudiantes lean el trabajo que nosotros hemos preparado, para que ellos respondan, actúan, interactúan, etc., todo sobre el trabajo que les estamos preparando, ellos tengan que interactuar, pero antes lo tienen que leer, tienen que saber lo que les pedimos, ¿por qué?, porque cuando nosotros nos ponemos delante de un texto o vamos a ver una película o estamos mirando una revista, sabemos lo que estamos buscando, lo que queremos ver, tenemos un conocimiento previo.

Yo me pongo delante de un texto porque me interesa esa lectura, voy a ver una película, porque mi amigo me ha dicho que esa película es muy buena o porque he leído la crítica, pero siempre tengo algún interés pequeño o grande que me lleva a ver, leer o a escribir la actividad. Si el alumno no tiene este interés, se lo tenemos que dar nosotros, con lo cual, si nosotros le formulamos las preguntas antes de enfrentarse al texto, sea oral, auditivo, gramatical o léxico, sabrá lo que busca y el estudiante verá lo que necesita conocer o saber de este texto.

Si el alumno está preparado para enfrentarse a una actividad, sea de comprensión auditiva, sea de comprensión lectora o no importa el corte que tenga, estará preparado, porque sabrá qué es lo que está buscando cuando él lea, escuche o realice la tarea de léxico. Él sabrá exactamente eso, porque ha leído las preguntas antes, lo que tiene que hacer, lo que debe hacer, por lo tanto, tendremos que hacer una exposición clara del trabajo, para que el alumno lea estas preguntas y una instrucción clara de lo que queremos obtener del alumno en este momento para ayudarle a la comprensión de la tarea o aprender léxico, o lo que nosotros queramos trabajar en este momento.

Texto o tarea a realizar.

Después ofrecemos la tarea o la actividad propia, que consiste en el texto propio o en la audición o en la presentación del léxico a través de imágenes, de listados, etc. El alumno lo lee, lo estudia, lo oye y responde, se centra su interés en aquellas preguntas que nosotros le hemos formulado en la exposición, que sería lo paralelo a lo que nosotros queremos hacer cuando nos enfrentamos a un texto, o sea, que tengo un texto y me voy fijando en las cosas de mi propio interés, pero como no sabemos el interés que tiene el alumno y cada uno tiene un interés diferente, hemos de poner intereses comunes.

Cuando todos tenemos estos intereses comunes es cuando el estudiante puede responder a las preguntas y podemos trabajar en la clase todos hacia el mismo objetivo y cuál es el objetivo el objetivo es el que nosotros nos hemos propuesto para trabajar en la clase, según el nivel del estudiante y según las necesidades específicas de los estudiantes.

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Puede ser un objetivo para consolidar algo que el estudiante todavía no domina, que no avanza, que le cuesta o que tiene dificultades. Puede ser un objetivo porque queremos que el estudiante aprenda un poco más allá de lo que, por ejemplo, el manual le presenta, o porque las necesidades del estudiante te lo piden y te lo exige, entonces, éste será el objetivo. Otro objetivo que podemos poner es el objetivo lingüístico, cuestiones lingüísticas que necesita el alumno y queremos que el alumno aprenda. Todo esto está desarrollado en la propia actividad.

La post-actividad.

¿Podemos aprovechar más el texto? Por supuesto, podemos hacerlo mediante lo que se llaman las post-actividades. Entonces, tenemos el texto que hemos leído, el texto que hemos escuchado o el léxico que hemos trabajado y hacemos una serie de actividades que las llamamos post-actividades, porque son después de la actividad principal.

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Estas actividades son muy variadas:

  • actividades léxicas y gramaticales,
  • actividades orales,
  • debates,
  • interactuar con diálogos entre los estudiantes.

Puedes hacer una serie de actividades muy amplias para ir cerrando la secuencia que hemos formado:

  1. Pre-actividad.
  2. Exposición.
  3. Actividad propia.
  4. Post-actividad.

Estas post-actividades vamos a diseñarlas de acuerdo con el plan que nosotros nos hemos preparado en nuestro objetivo. ¿Qué queremos?, ¿que del texto, el estudiante aprenda unas reglas gramaticales o las consolide? No hay problema. Les ponemos una actividad sobre reglas gramaticales de acuerdo a lo que el texto presenta.

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¿Queremos hacer un debate sobre el tema que se ha presentado? Se organiza un debate y se trabaja la interacción oral que queremos hacer.

¿Un trabajo de escritura? Pues lo mismo, tomamos muestras de la escritura, las planteamos en esa actividad y el estudiante trabaja un texto escrito que después llevará su corrección y su trabajo de post-escrito.

Estas son las post-actividades. Pueden ser muy amplias y estas post-actividades siempre van relacionadas con la actividad central de la secuencia. Entonces, la secuencia es:

  • Pre-actividad
  • La exposición e instrucción del trabajo
  • El trabajo en sí mismo con el texto o lo que queramos presentar
  • Dos o tres actividades o una, para terminar la secuencia de actividades.

Es importante que el profesor controle el tiempo, porque esta secuencia tiene que estar cerrada. No podemos dejar la secuencia a medias y acabar la clase. Todos hemos de ver que todas las actividades que preparamos para esta secuencia las vamos a poder realizar durante el tiempo de clase que tengamos previsto: una hora y media, dos horas, etc.

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Al principio del comentario, he dicho que podemos aprender a elaborar materiales. También nos sirve para conocer los manuales de español como lengua extranjera que el profesor trabaja o que tiene en sus manos, ya sea voluntariamente, ya sea obligado por la institución o la escuela donde esté trabajando. Si nosotros sabemos elaborar materiales y sabemos secuenciar estas actividades con el fin de dar una clase trabajando un objetivo en concreto al observar, mirar y trabajar el manual que tengamos delante, veremos claramente cuál es la secuencia de estas actividades, cómo va esta secuencia, cómo se desarrollan estas actividades y en qué momento podemos cortar o en qué momento no podemos cortar. Porque puede que se nos acabe la clase algunas veces y no podemos cortar. Entonces, si nosotros conocemos esta elaboración, podemos prepararnos toda esta secuencia que el autor o autores del manual te han presentado para trabajarla en la clase. Y es cierto que, muchas veces, en los manuales encontramos primero el texto y luego las preguntas.

Es una cuestión de organización, de maquetación, pero que nosotros, como profesores, tenemos que ser conscientes de que primero el estudiante debería leer, ver, saber y conocer las preguntas que íbamos a hacer, para luego enfrentarse al texto.

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Vamos a dar algunos consejos para crear directrices sobre la elaboración de las actividades y presentarlas en el aula.

  • Dar nombre a la actividad
  • El tipo de letra y tamaño: siempre poner los títulos y subtítulos en un tamaño diferente para destacarlos y que el alumno centre rápidamente su atención.
  • Escribir la dinámica de la actividad: en parejas, en grupo, solo, etc., para que el estudiante sepa cómo va a actuar delante de esa actividad.
  • La instrucción. Debe ser muy clara, concreta y concisa y sería muy importante destacarla en negrita, para que el estudiante lo vea claramente. Fotos, imágenes, dibujos, siempre alegran mucho las actividades, aparte de que ayuda por supuesto a las comprensiones, dan una imagen mucho más amena a la actividad que nosotros estamos presentando.
  • Si escribimos un texto prestado, es conveniente poner siempre la referencia por si el alumno quiere ir al texto de origen, que pueda siempre llegar a él.
  • Para que toda la unidad quede cerrada, es importante enumerarla de manera correlativamente. Si nosotros acostumbramos a presentar contenidos funcionales o contenidos gramaticales siempre que hacemos las actividades, sería conveniente presentarlos en forma de cuadro, de rectángulo con un formato especial, para que lo estudiantes, cuando se enfrenten a la actividad y vean el formato de cuadro, ya sepan si es un cuadro funcional o un cuadro gramatical.

Y luego puedes añadir todo lo que queráis, que seguro que será muy bienvenido, por parte de los estudiantes.

Fuente: PDP ELE 2017

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