“Enfoques online para la enseñanza del español”


Ponente: Raúl Santiago, Universidad La Rioja.

 

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Mi nombre es Raúl Santiago y soy profesor en el Área de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad La Rioja, España.

Estoy muy interesado por el tema de las tecnologías aplicadas al aprendizaje y a la formación, en general y, específicamente, al tema de idiomas. En su día fui director del Centro Superior de Idiomas de la Universidad Pública de Navarra y ahí ya hace bastantes años comenzamos con un programa llamado “Programa de Autoaprendizaje Regulado”. De alguna, el alumno, sobre todo, del nivel más alto, utilizaba las tecnologías más apropiadas para evolucionar y desarrollar las necesidades lingüísticas que tuviera en cada momento.

Con este módulo vamos hablar de lo que sería el profesor online o el profesor 2.0 o 3.0 y, sobre todo, vamos a profundizar en cuáles serían las herramientas y las competencias que debe tener para llevar a cabo esta labor de una manera eficiente más que eficaz. Entre otras cosas, porque hay muchos profesores que se lanzan a todo este mundo de la innovación metodológica mediante la incorporación de la tecnología y se dan cuenta de que el coste de formarse y de aprender las herramientas es muchas veces superior al supuesto beneficio que van a obtener. Un principio que tenemos que tener muy claro es que la innovación tiene que ser eficiente, es decir, que el profesor debe tener las herramientas y las competencias para que, alguna manera, la inversión le merezca la pena. Que no le cueste hacer un vídeo de 5 minutos, 5 horas.

Vamos a ver cuál es el panorama tecnológico y los métodos que nos encontramos. Ahora está muy de moda la clase inversa o flipped classroom, el aprendizaje basado en proyectos sin problemas, las inteligencias múltiples, el aprendizaje cooperativo, etc. Yo creo que todo es una sola cosa, no estamos hablando de elementos diferenciales, no estamos hablando de que el flipped classrom es un modelo que es incompatible, al contrario, el aprendizaje basado en proyectos y en problemos y el flipped classroom se llevan muy bien, porque en el fondo lo que buscan es lo mismo: la personalización del aprendizaje, que cada alumno pueda mejorar su nivel de competencia idiomática, en este caso, en español, de una manera muy personalizada. Unos tendremos unas necesidades más formales; otros, más comunicativas; unos tendremos una mejor comprensión y expresión oral, otros necesitamos el español para comunicarnos por escrito, etc. Y, en función de todo esto, tenemos que personalizar esos itinerarios. Por lo tanto, hablemos siempre de innovación como mejora de la personalización del aprendizaje y no como algo diferente. En este sentido, todas las herramientas y todas las metodologías que encontremos tienen que ir encaminadas a este fin. Uno de los contextos o de los entornos más utilizados ahora mismo por los profesores de todos los niveles educativos es la web 2.0.

En cualquier caso, estamos hablando de un Internet diferente, con sus riesgos y con sus oportunidades, donde los docentes pueden encontrar indigente cantidad de material, ya creado o crear su propio material específico para los alumnos teniendo en cuenta sus necesidades personales como hemos dicho antes. Por un lado, la parte de selección y agregación de contenidos es especialmente relevante. A esto se le ha llamado la curación de contenido (quizá no es el término más adecuado en español). La curación significa que tanto el profesor, como responsable en un grupo de alumnos, como los propios estudiantes sepan localizar cuáles son aquellos materiales y aquellos contenidos más ajustados a sus necesidades.

El ejemplo más paradigmático que podemos encontrar (que aunque no tenga que ver con el tema de idiomas) es Khan Academy. Esta aplicación se la denomina O.E.R. (Open Education Resource), un recurso educativo abierto que, de una manera gratuita y libre, permite encontrar entre miles de contenidos, los más adecuados para cada nivel.

Esto es algo que cada vez va a tener más importancia en el tema educativo. De esta manera, dónde están los recursos, quién los creado, qué nivel de validación tienen y qué nivel de concurrencia con las necesidades que tienen los alumnos. Podemos hablar de estos recursos, como Khan Academy, LearnZillion, podemos hablar de Newton, etc., de plataformas ya creadas ex profeso para este tema o podemos hablar de recursos más clásicos, como YouTube, donde podemos encontrar miles de vídeos de temas específicos y ahí se vuelve a plantear un problema: cómo el profesor o un alumno es capaz de encontrar el mejor vídeo entre esta jungla de contenido digital para sus necesidades.

Por lo pronto, ya encontramos que dentro de la web 2.0 estaría esa capacitación que tiene que ver con la colaboración, que tiene que ver con la búsqueda de información para encontrar los materiales más adecuados. No sólo los contenidos ya hechos, sino incluso las herramientas más adecuadas para crear contenidos nuevos o agregar esos contenidos. Seguramente, esta es la segunda pata. Respecto a la creación de contenido digital (puede ser digita,l pero escrito; puede ser audiovisual, puede ser auditivo, puede ser un podcast), no olvidemos que

de alguna manera ya está evidenciando su aprendizaje. Si nos fijamos en las taxonomías clásicas del aprendizaje de Bloom, nos daremos cuenta de que el nivel máximo de evidencia de aprendizaje es cuando alguien crea algo, o cuando creas un producto, un prototipo, un artefacto que, de alguna manera, ha necesitado poner en práctica todas esas competencias que tiene: la fonética, el vocabulario activo, la gramática, el vocabulario específico de determinados temas, es decir, cuando alguien crea algo y ese algo está bien hecho, está evidenciando su aprendizaje. Por tanto, la creación, desde el punto de vista del alumno, como evidenciador de su aprendizaje o como evidencias de aprendizaje; y desde el punto de vista del profesor, la creación de un material que le permitirá al alumno aprender nuevos contenidos, forma parte de lo que es el paradigma de la educación en este en este siglo XXI.

Este nuevo rol del profesor online que, utilizando las herramientas adecuadas, va a hacer que él mismo cree contenido o que sea el alumno quien lo logre. Esto nos conduce inevitablemente a otra necesidad, que es la de saber cuáles son los límites en la utilización de materiales, cuáles son los límites en la creación de contenido nuevo basado en contenido antiguo y, para eso, es importante que los profesores y los alumnos lo dominen, sobre todo, lo que es el comportamiento ético y moral en el uso de las tecnologías. Estaríamos hablando de dominar lo que son las licencias Creative Commons. El autor de un contenido ha manifestado cuál es su deseo en cuanto a la utilización de ese contenido: si se puede replicar; si se puede traducir, si se puede arreglar; si se puede ampliar o se puede cortar, incluso, nos podíamos lucrar utilizando ese contenido, de alguna manera, aunque lo habíamos modificado. Por lo tanto, es necesario que, cuando un los profesores y los alumnos crean contenidos muchas veces basados en contenidos antiguos, conozca cuáles son estas limitaciones y cuáles son estos derechos y obligaciones en esta jungla que aparece ante nosotros que es Internet y las tecnologías.

LAS ANALÍTICAS DE APRENDIZAJE.

Creo que las analíticas de aprendizaje ya están revolucionando el paradigma de aprendizaje en general y de un idioma en particular. Cuando hablamos de analíticas de aprendizaje, nos podemos referir a diversos niveles: las analíticas meso y macro. Pero que las importantes son las analíticas micro. La analítica micro tiene que ver con la tecnología que un profesor ha utilizado y que le permite obtener unos datos. Pensemos, por ejemplo, en una herramienta de gamificación como puede ser Socrative. Realmente, es interesante que el profesor utilice estas herramientas para mejorar la motivación de un estudiante, es decir, si un alumno es tímido, lo lúdico le puede permitir expresarse y vencer esa timidez. Pero más allá de los aspectos socio-afectivos del uso de la herramienta, estaremos hablando de los datos que nos proporciona en la utilización. Si el profesor ha diseñado una batería de ítems, de preguntas y respuestas (que pueden ser en muchos formatos diferentes: puede ser textuales, auditivos, visuales, etc), y lo utiliza de una manera adecuada alineandolo con diversos niveles cognitivos (de lo más factual, lo conceptual, lo procedimental o, incluso, lo metacognitivo), al final, lo que va a tener es una radiografía perfecta de lo que ocurre en su aula. Utilizando una herramienta de gamificación, un profesor en doce preguntas puede saber dónde se halla un alumno en particular o un grupo de alumnos en general y, de esa manera, diseñar actividades diferenciadas en función del punto de partida.

Esto cambia radicalmente con el modelo de educación tradicional donde los profesores comienzan sus temas, sus funciones en un punto determinado en la programación sin tener en cuenta lo que los alumnos saben y no saben, con lo cual nos podemos encontrar encontrar con algunos alumnos que sabían mucho y, en consecuencia, ese nivel se queda muy escaso, y alumnos que sabían poco y necesitan más tiempo para llegar a ese nivel mínimo y alcanzar el objetivo que se plantea el profesor.

La analítica del aprendizaje nos permiten diagnosticar saber, cómo están los alumnos, todos y cada uno de ellos en un momento dado y en función de ese diagnóstico diferenciar lo que cada alumno puede hacer y para eso recuperemos de nuevo las herramientas de curación de contenido como hemos visto antes y el grupo y en clase hacer cosas diferentes.

Las analíticas de aprendizaje nos permiten determinar cómo han llegado los alumnos al punto final y si los objetivos que ha salido planteando, de acuerdo con esa personalización que hemos comentado anteriormente, también han llegado a su punto de destino y han sido eficientes.

Conclusiones finales.

Yo diría que un profesor del siglo XXI no puede desconocer que son las analíticas de aprendizaje, no puede no trabajar con estas herramientas y no puede dejar pasar la oportunidad de que sus alumnos se beneficien de este nuevo paradigma.

Fijaros que estamos hablando del papel del profesor. Las tecnologías no van a ocupar el papel del profesor: un buen profesor sin tecnología seguirá siendo un buen profesor y un mal profesor con muy buena tecnología seguirá siendo un mal profesor. Parémonos a pensar que en el buen profesor, quizá, se puede potenciar mucho más su trabajo. Nunca van a ocupar el papel del profesor como docente. Quizás, como transmisor de conocimiento, porque el conocimiento ya no está solamente en la cabeza del profesor, el conocimiento está: el conocimiento de un idioma, el conocimiento en el aprendizaje general está. Lo que tenemos que hacer como docentes comprometidos del siglo XXI es canalizar ese conocimiento y llevarlo al aprendizaje en formas diferentes, en las formas de cada alumno requiere. Para acabar, diríamos que el aprendizaje del siglo XXI o es una aprendizaje personalizado o no será aprendizaje.

Fuente: Programa de Desarrollo Profesional de Profesores de Español (PDP ELE).

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